Creo que esta es la ceremonia más bonita que he VIVIDO nunca, y digo vivido, porque lloré, porque reí y porque conocí a Isa y Javi. Cuánta verdad en casi dos horas de ceremonia auténtica, de amor, de amistad, de simbolismo y de emoción, sin más, donde todo todo tenía un significado, desde la bicicleta (la de Malasaña es donde se conocieron) hasta el número de su portal. Algo de otro planeta, de verdad, me quedé embobada mientras familiares y amigos les unían, que no ataban, literalmente. Me encanta que la novia camino al altar pare a besar a un niño y que no molesten si se meten por medio del intercambio de los anillos, porque es una fiesta también para ellos, porque están también nerviosos y emocionados, me gusta que las amigas lloren a moco tendido, me gusta que no haya forzados ni grandes pretensiones y que no se pierda de vista lo que realmente significa una boda. Y encima de todo eso, pese al (odioso) e inesperado sol abrasador que hizo en Sanabria, fue una fiesta tan divertida, tan compartida, tan (otra vez) de verdad. Por haber, hubo hasta una subasta de artesanía hecha a mano, que para eso Javi es un increíble artista ( ese altar tan especial para su amore lo hizo con sus propias manos) , una caravana de Ñam Caravan muy chula y con las croquetas más ricas del mundo, y unas flores preciosas gracias al Jardín de las Hadas. Isabel estaba increíble, radiante por dentro y por fuera, con vestido de Ohqueluna y zapatos Malababa. Y se casaba en su propia casa rodeada de niños alegres y amigas felices, y abuelos que regaban con la manguera hasta a los fotógrafos. ;) Una fiesta de las de ( otra vez) verdad. Gracias familia por darme ese privilegio que fue acompañaros. Gracias Sonia por poner en mi camino personas con tanta luz. Se os quiere. Con todo mi amor, Lorena