Elena me escribió un mail tan bonito y con tanta ilusión que su boda me volvió loca desde el minuto cero. Vive en Bruselas pero al día siguiente se plantó en Madrid a desayunar conmigo. El resto, ya lo habéis visto, una novia divertida donde las haya que bailó como si no hubiera un mañana, como hay que bailar en tu boda, una novia que se maquilló ella misma y que la noche antes de la boda decidía, entre watsps conmigo, cómo se peinaba, con vestido de Jesús Peiró y zapatos de Valentino (los míticos rockstud, que no me pueden gustar más). Víctor, un novio guapísimo con esmóquin y con una sonrisa de cine. Un escenario perfecto, Lupiana y una cena genial en el Monasterio. Chicos, que deciros si se ven las risas, que fue un placer!!!