Española e italiano residentes en Turín. Fue a la bella mamá de la novia a quien conocí primero. Vino a buscarme a un evento para conocerme de parte de su hija. Y a partir de ahí se sucedieron conversaciones, mensajes, y viajes a Turín,- donde me trataron literalmente como a una reina-, que acabaron con dos bodas maravillosas en Madrid y en Turín. Ana llevaba un vestido bordado con sobrefalda de tul, en recuerdo a su época de bailarina de ballet, de Isabel Nuñez, tocado de Suma Cruz y joyas de Suárez. Se casaron en la Iglesia de Santiago, del que son muy devotos, y lo celebraron en el Palacete de los Duques de Pastrana, con mucho pulpo y vermú. GRACIS infinitas por vuestro cariño, por vuestra confianza, por Turín, por Madrid, por la carne cruda ;), por los kilos de burrata y pizza, por todo. Con amor, Lorena